lunes, 21 de mayo de 2012

La transparencia como virtud

El cerebro humano tiene como función la de ayudar a sobrevivir a su poseedor y para ello le hace ver las cosas del modo que más le convienen. Dado que en la naturaleza humana está escrita la necesidad de sentirse bueno, cualquiera que le pregunte a su cerebro en este sentido obtendrá el sí como respuesta.
Pero quien tenga verdadero interés en el asunto debe someterse a un autoanálisis más elaborado. Y el resultado, si el autoanálisis es sincero ha de ser, más o menos, como el que le dijo Hamlet a Polonio: Si hubiera que tratarnos a cada uno según nos merecemos nos tendrían que moler a palos a todos.
Pero también los hay que en lugar de practicar ese exigente autoanálisis optan por otro recurso: la transparencia. Dicen: fulano es transparente, y con eso ya está catalogado como buena persona. Pero los únicos transparentes de los que se tiene noticia son los hijos de los frailes. Eso decían cuando se levantaba alguien en el cine, impidiendo la visión a los de atrás: ¡Eh, que no eres hijo de fraile! En la realidad, donde es necesaria la transparencia es en las cuentas de las empresas, públicas o privadas.
Hay quien cree que la bondad brota de forma natural, como los hongos del bosque, y a continuación se comporta de forma visceral y es cuando se comprende que piense de ese modo. Alguien que reconoce a esa persona como de su propia secta dice: es inteligente y buena. Y resulta imposible atar esa mosca por el rabo, porque inteligente, buena y visceral, todo al mismo tiempo no puede ser.
El mal brota de forma espontánea y se nutre del rencor, del deseo de venganza, de la codicia, del egoísmo y de cualquier otra hierba similar.
El bien sólo surge del deseo de hacerlo y del esfuerzo para conseguirlo. El bien requiere de mucha constancia, no sólo para hacerlo, sino para resistir la tentación de hacer el mal. Ya se sabe que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. El error consiste en creer que son pocos los que tienen poder, cuando cualquiera puede hacer alguna maldad, y generalmente de forma impune.

4 comentarios:

SolAR dijo...

Vicente, siempre he creido que los que se transparentaban eran los hijos de los cristaleros, que a fuerza de ver trabajar el cristal, adquirían esas peculiaridades como propias.

Lo de los frailes no lo tengo tan claro.

Saludos

La ventana de Rebecca Toledo dijo...

Buena persona si,trasparencia hasta que punto no sé yo... que tal es bueno...puedes parecer tonto.
Lo de los frailes será por el poder que tenían antiguamente?...
Saludos Vicente.

Anónimo dijo...

la transparencia siempre es una virtud, en actos políticos es necesaria para que la sociedad pueda tomar partido en las decisiones y ejercer su soberanía mediante los instrumentos de los que dispone al margen de las elecciones

Vicente Torres dijo...

Se dice que los hijos de los frailes son transparentes porque se sabe que están, pero nadie los ve.

Anónimo, sí que echa de menos que las cuentas de los partidos políticos no sean transparentes.