viernes, 24 de octubre de 2014

Hablemos de la lealtad

Abundan más de la cuenta los que hacen suyo el lema "Con el amigo siempre, con la razón o sin ella". Santiago Ramón y Cajal ya lo advirtió en su época, lo que le llevó a escribir algo así como que estar al lado de los amigos supone muchas veces ser injusto.
Sin embargo, y aunque parezca difícil de creer para los tiempos que vivimos en los que es muy fácil acceder a la cultura los hay que tienen este lema como virtuoso y presumen de él. Añaden, además, que para llegar a comprender lo que significa es necesario un largo proceso interior.
Es fácil deducir que se trata de personas interesadas a las que se les puede aplicar aquello de «bien se parece, Sancho, que eres villano y de aquellos que dicen: «¡Viva quien vence ».
La ética es un estorbo para la gente maniobrera, cuya mayor habilidad consiste en saber calcular donde le conviene estar para obtener más beneficios materiales.
Ramón y Cajal sabía que la lealtad, en este caso, consiste en advertir al amigo de que no tiene razón cuando se piensa que ese es el caso. Lo que ocurre es que hay personas violentas que no admiten esto y montan en cólera si se les intenta hacer ver, y también las hay que manipulan las cosas para que parezca que la razón la tienen ellos. Éstos, con su actitud, demuestran que saben que la razón no está de su parte, pero también que por nada del mundo están dispuestos a reconocerlo.
En contra de lo que piensa mucha gente, opino que la lealtad se la debe uno a sí mismo. No debería nadie traicionar sus convicciones para estar al lado del amigo que ha obrado mal. Con ello traiciona también al amigo, puesto que le anima a seguir obrando mal.
Hay quien da su palabra, para traicionarla cinco minutos después, porque piensa que la persona a la que se la ha dado no merece respeto. Se equivoca, lo que hace con eso es demostrar que valora muy poco su propia palabra. Ha sido desleal consigo mismo.

1 comentario:

Blanca ST dijo...

Comparto tu reflexión, Vicente. A veces los matices son los que cargan con el grueso del significado en frases así. Gracias por llamar el otro día, a ver si uno de estos podemos hablar un ratito. Un abrazo.