domingo, 3 de mayo de 2015

La venganza del inferior

La experiencia demuestra que cuando alguien se siente inferior a su interlocutor luego se venga. No importa si es administrativo, registrador de la propiedad, aristócrata, fontanero, jugador de rugby, pre aristócrata, arquitecto, periodista, funambulista, columnista a sueldo de Moscú, tesorero, director de periódico destituido, ministra de la cuota, ministro analfabeto, presidente autonómico, juez que hace méritos, juez caído en desgracia, futbolista millonario, maestro de escuela, escayolista, gilipollas de primera, gilipollas de segunda gilipollas de tercera, barrendero, psicoanalista, trompetista, obispo homófobo, locutor de telediarios, admirador de Pilar Rahola, cura equidistante, teleadicto a Belén Esteban, chavista irredento, vendedor de paraguas, pintor de angelitos negros, pinto de brocha gorda, podemita indignado, admirador de Iñaki Gabilondo, zapaterista de la primera legislatura pero no de la segunda, visitador médico, visitador de los Testigos de Jehová, vendedor de matamoscas, anestesista, electricista, trapecista, humorista, nostálgico del franquismo, ortopedista, cantautor, plagiario, hornero, buhonero, barman del Faisán, inspector de sacristanes, inspector de trabajo, concejal de urbanismo y, en fin, cualquiera que al tratar con otra persona descubra que le supera lo pasa mal y, si puede, pasa a la acción.
¿Por qué se siente inferior? Ese es el problema. Probablemente, por pereza, cobardía o cualquier otro sentimiento similar.
Todo el mundo tiene posibilidades de superar a los demás en alguna cosa. Por otro lado, ver que alguien es más buena persona que uno mismo debería ser motivo de alegría, puesto que con las buenas personas uno se puede confiar y darles la espalda, sabiendo que no se corre ningún riesgo, y también en caso de apuro se puede contar con ellas, en la seguridad de que harán lo que puedan. Pero los misterios de la vida deparan muchas sorpresas, como la de que lo que más envidia genera en la vida es la bondad. Cuando alguien es buena persona su interlocutor, al compararse con él, sale perdiendo, por lo general, y no lo soporta bien. Porque el ser humano necesita creerse bueno y a veces se da cuenta de que no lo es.

4 comentarios:

Alicante Cuenta dijo...

¿Puedo aplaudir?

Anónimo dijo...

En la contravenganza del superior supongo que aparecerá uno viendo documentales de leones en La2.

Dra.Sandra Isabel Correa León-ABOGADA dijo...

Excelente, como siempre mi querido Vicente...Gracias por tu savia.....

Dra.Sandra Isabel Correa León-ABOGADA dijo...

Excelente, como siempre mi querido Vicente...Gracias por tu savia.....