domingo, 14 de junio de 2015

Nosce te ipsum

Hay quien se ha rendido ante la vida y se deja llevar. En el horizonte, el fracaso. Si en lugar de eso fuera en busca de sí mismo, y tratara de explicarse lo que le sucede y de qué modo lo puede solucionar otro gallo le cantaría.
Al igual que muchos, también tengo a quien me odia, o a quienes me odian. Viene a ser un odio basado en prejuicios. Puede decirse que el odio está antes y los prejuicios después. Es decir, el odio surge de forma irracional e inexplicable y da lugar a la fabricación de los prejuicios que le sirven de justificación.
Hay quien basa su vida en cuatro nociones básicas y aferra a ellas como si fueran dogmas de fe. Si saliera de esos muros mentales sería como si se perdiera en el desierto y no sabría hacia dónde ir. Una persona es mucho más que cuatro nociones básicas. El problema llega cuando se han tomado muchas decisiones basadas en esos prejuicios y cualquier investigación puede resultar dolorosa o insoportable.
Algunos necesitan alimentar continuamente su vanidad como método para esconderse de sí mismos.
Los hay que necesitan estar menospreciando continuamente al prójimo para sentir que están vivos. Cualquier detalle o incluso defecto físico que aprecien les sirve para el caso.
Hay quien necesita ver todo lo que ocurre. Quisiera penetrar las paredes con la mirada, escuchar lo que se dice en la distancia. Olvida, o no tiene en cuenta, que esos poderes se los reservó un hipotético Dios para sí mismo.
Acapar dinero o poder es otra forma de huir de sí mismo. Olvidan quienes actúan así que se convierten en esclavos del dinero o del poder.
Los ejemplos que se pueden poner son muchos. La cita tiene muchos siglos de existencia, tantos que procede del Templo de Apolo de Delfos. Figura en bastantes frontispicios. Ha sido reproducida en innumerables escritos.

1 comentario:

eugenio de la cuesta Cuesta dijo...

Lo subscribo. Y bien traido a colación.