jueves, 28 de julio de 2016

Ese tonillo de superioridad

Cuando le noto a alguien ese tonillo de superioridad que se gastan no pocos enseguida pienso en que a Satán le perdió la soberbia. Es difícil de entender qué criterios se siguen para considerarse superior. Yo no me considero así con respecto a nadie, aunque sé que otros son inferiores a mí, pero esto es cosa. No es que lo sean porque carezcan de una o otra cualidad, sino porque ellos mismos lo han decidido. Me refiero, como cualquiera habrá adivinado ya, Otegui, a los que dicen estuvo en la cárcel por motivos políticos, a todos los etarras en general y a los cómplices activos y pasivos de los etarras. ¡Hay gente que decide ser inferior a los demás!
Se da el caso también y no es difícil de observar que quienes se gastan ese aire de superioridad con unos, indefectiblemente, se muestran sumisos y complacientes con otros, con lo que vienen a demostrar que viven una vida impostada. Nunca se bajan de su papel, porque si lo hicieran ya no podrían recuperarlo, puesto que ya habrían dado a conocer su verdadera faz, no importa el número de personas que lo viera.
Hay cualidades que no sirven para medrar, pero si no las cultivara nadie la humanidad no podría sobrevivir. Las personas que las poseen, porque han querido, no piden nada a cambio, muchas veces ni siquiera se reconoce su labor y ellas saben que es así y, no obstante, continúan con su labor benefactora. Y a menudo han de soportar que hayan quienes las miran con aire de superioridad, que en estos casos se puede decir claramente que procede de la ignorancia.
La soberbia va acompañada indefectiblemente por la envidia, y los hay que están dispuestos a reconocer su soberbia, porque creen que tiene alguna base, pero jamás admiten la envidia, y aquí vuelven a demostrar ignorancia.

3 comentarios:

los versos de Ali dijo...



Muy cierto Vicente..
Me encanta como hablas, te veo una persona muy,
sincera y genial y estoy de acuerdo en que detrás de la soberbia, se encuentra
la envidia.. Fiel amiga de la ignorancia
Un saludo..

Maria José Martín -Velasco dijo...

Muy cierto

Anónimo dijo...

Cada persona representa un papel en la vida y enmascara sus miedos y traumas como sabe y puede. Hay representaciones dignas de admirar e imitar puesto que conlleva la superación de una persona famélica en todo sentido de su ser, pero debido a diversas vivencias, luchas por superarse, sumado a otros muchos factores desconocidos para el observador lisonjero, conlleva a menospreciar otro sentir u otro tipo de ideología o pensamiento. Mi única aportación a este tema es, ¿quién muestra más soberbia quién la pasea por la calle o quién la juzga? Son cuestiones con diversas respuestas y a cada cual más interesante que la anterior, eso es filosofía.