lunes, 4 de julio de 2016

Racionalidad y erudición

Los hay que se dan cuenta de que son muy inteligentes y automáticamente piensan que eso les sirve para considerarse racionales. Es cierto que brillan con su discurso, argumentan endiabladamente bien y no cabe ninguna duda de que sus opiniones merecen ser tenidas en cuenta.
Ahora bien, si uno se fija en su actitud se da cuenta en muchos de estos casos que los interesados no usan sus inteligencias para descubrir la verdad de las cosas; las preguntas que se hacían los antiguos griegos no les preocupan lo más mínimo. Su interés estriba en ser aceptados por la manada y lograr un buen puesto dentro de ella, aprovechando luego cualquier ocasión que se presente para mejorar el estatus.
La inteligencia es una cosa y la racionalidad es otra. Un número indeterminado de columnistas, pero que en ningún caso es pequeño, se ha procurado un buen pasar exprimiendo al máximo su inteligencia y sacrificando su racionalidad. Pero, obviamente, esta circunstancia no se ha dado únicamente en el periodismo, sino que también ocurre en cualquier otra profesión. Puede afirmarse que quienes actúan de este modo no pretenden contribuir al progreso de la humanidad, sino únicamente de esa parte de la humanidad que constituyen sus propias personas.
Otro tipo humano que tampoco escasea es el de los que a la menor oportunidad hacen alarde de una gran erudición y repiten citas, comentarios, pensamientos, opiniones de grandes personajes históricos, pero luego ocurre que todo eso que explican, a menudo con gran elocuencia, no les importa lo más mínimo. Lo que pretenden es hacer constar lo mucho que saben, por motivos prácticos o, con frecuencia, por pura vanidad. Puede darse la circunstancia de que se extiendan en grandes elogios hacia alguna figura histórica y alaben su gran humildad y luego expliquen que esta virtud es maravillosa, y todo eso sin percatarse de su propia soberbia.

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7 comentarios:

los versos de Ali dijo...



Muy interesante....
,,,Saludos......

Chigorin dijo...

Brillante, Vicente.

Chigorin dijo...

Brillante, Vicente.

viejecita dijo...

Estupendo , Don Vicente ;
Aunque, para mí, por inteligente que sea una persona, siempre lo verá todo desde su circunstancia personal, y desde su experiencia, o sea, desde su propio cristal coloreado , y cuando hable de cosas generales, debería explicar estas circunstancias, y reconocer lo personal, y lo interesado de sus ideas, y de sus conclusiones. Aunque sea un santo, dedicado a Dios, y al Prójimo, que todo dependerá de su idea de Dios, y de a quienes considere Prójimos.

Justo Coll Villanueva dijo...

Un análisis profundamente sociológico.

PEDRO GPINTO dijo...

Ocurre, don Vicente, que google y la wikipedia se han convertido en un mar de saberes que deja libre su cardumen para los pescadores ignaros y aprovechateguis. Me imagino a esos tertulianos de a 500 € la sesión empollando sobre algo que ni siquiera sabían que existía. Hasta yo mismo, me atrevo a confesar. Verbi gratia: nunca fui capaz de pasar de las veinte o treinta primeras páginas del "Ulises". Pues la wiki me lo ha puesto a huevo. Tanto que he puesto el tocho de Joyce en lista. Saludos.

Anónimo dijo...

La inteligencia es mera fantasía, bien es cierto que hay diferencias y muchas veces insalvables entre las capacidades de comprensión, entendiendo, captación y desarrollo de las ideas, pero esa inteligencia está solo atada al campo que te atrae o el cual eres creativo o se entiende a la inmensidad de campos. La erudicción bajo mi 'inteligencia' o entendimiento tiene un valor infinitamente mayor al la habilidad puesto que es necesario esfuerzo y en algunos casos una abnegación digna de admirar. Por otro lado mi querido Vicente concuerdo con que la actitud de la persona es lo más importante y lo que menos se valora en estos casos.