viernes, 20 de enero de 2017

Reflexiones sobre Dios

A estas alturas de la historia ya sabemos que Dios no es necesario para la formación del Universo, ni tampoco para ser buena persona, cuestión ésta que es independiente de tener fe o no tenerla.
Pero hay personas, o grupos de personas, que insisten, incluso con vehemencia, en dar carta de naturaleza a ese Dios que nadie ha visto, ni es probable que vea jamás, y me refiero a cosas que ocurren en países civilizados, no en esos otros en los que el fanatismo es la nota predominante.
También hay personas, o grupos de personas, que perseveran en lo contrario; o sea, en tratar de convencer a todo el mundo de que Dios no existe. Entre ellos los hay que consideran que los creyentes son unos burros, con perdón, y no es que lo crean, es que lo dicen.
Creo que lo educado es dejar que cada uno organice su vida como quiera, siempre y cuando lo haga respetando la legalidad, y dentro del hecho de organizar la propia vida está el de elegir si creer o no creer una cosa determinada. Nadie debería confiar la gestión de su propia existencia al criterio ajeno, entre otras cosas porque nadie puede estar seguro de nada. Pero quiero añadir dos reflexiones al asunto. Sé de personas nobles y buenas, a las que les horroriza perjudicar a otros, e incluso las hay que son capaces de correr riesgos por ayudar a quien está en apuros, que merecen que haya un Dios que los premie, porque no hay ninguna institución humana capaz de darles un premio que esté en consonancia con sus méritos.
E igualmente hay personas que persisten en intención de hacer daño a otras, porque está en su naturaleza; por supuesto que son diestras en procurarse coartadas, mediante las que a pesar de su maldad se creen buenas. Estas personas merecen que no haya Dios, porque si lo hubiera podría perdonarlas.

9 comentarios:

bonventibarcanova dijo...

Muy aguda reflexión!!

Neo... dijo...

Creo que hay una equivocación en este buen artículo: no se elige creer o no creer. Se cree o no se cree, no por elección, sino por convicción. Un saludo, amigo Toorres.

Justo Coll Villanueva dijo...

Compartiendo plenamente la frase "Creo que lo educado es dejar que cada uno organice su vida como quiera, siempre y cuando lo haga respetando la legalidad", sin embargo he echado de menos una tercera opción equidistante entre los creyentes, que se basan en su fe, y los ateos que no sé muy bien en qué se basan. Me refiero a los agnósticos, que pretenden basarse en los conocimientos científicos y carecen de pruebas objetivas, tanto para la demostración de la existencia de Dios, como para la demostración de su inexisencia.
Pero claro, tu artículo no va por ahí. Gran artículo por cierto.

Sol O'Connor dijo...

Me gustó muchísimo, Vicente.

Asturianín dijo...

Buenas noches.

A no ser que se tenga verdadera fe (en un dios, en una creencia científica) no se puede estar seguro de nada. Nada sabemos, realmente. Los creyentes se mueven por su fe. Los no creyentes, por los avances científicos que, parece, van corroborando lo poquísimo que sabemos del Universo. La clave, como bien has apuntado, Vicente, consiste en vivir y dejar vivir. La cuestión no es tener una u otra creencia. Es no querer imponerla a los demás.

Un saludo.

Ciudadanomedio dijo...

No conozco en profundidad la mecánica cuántica, solo tengo nociones básicas, pero no me cabe en la cabeza que el Big Bang se diera solo una vez, y ni una vez mas, sin intervención divina.

los versos de Ali dijo...



Yo pienso que hay que respetar a cada cual, creyentes o no.
A pesar de que yo no negaré que lo soy no intentare cambiar a nadie pero tampoco lo hará nadie hacia mi.
Pienso que un Dios no castiga...
Somos nosotros los que creamos nuestros propiosnodios y venganzas....
Saludos Vicente....

Juan G Navarro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan G Navarro dijo...

Está claro que Oriente y Occidente todavía no se van a encontrar, lástima.