jueves, 16 de febrero de 2017

Águila Americana, por Enrique Senís-Oliver

Esta es una segunda versión. La primera, en la que el protagonista está visto desde otro ángulo y la luz es ligeramente diferente, fue adquirido por Cher para su casa de Beverly Hills, California.
Un joven, al que se le adivina una gran potencia física, pero también de ánimo, a juzgar por su enfurecida actitud, a causa de la impotencia a la que se ve sometido por unas ligaduras que le impiden abrir los brazos y de una bandera, que enrollada alrededor de su cabeza, tapándole por completo la cara, le impide ver.
De su espalda salen unas grandes alas, metáfora que indica que está preparado para volar muy alto. Pero las condiciones en que se encuentra le tienen desvalido en el suelo.
El lugar en que tiene las ligaduras hace ver que son voluntarias y que, por tanto, podría desprenderse de ellas; la fuerza que se le adivina en los brazos permite pensar que incluso podría romperlas si se lo propusiera. También podría quitarse fácilmente la bandera que le impide la visión.
La composición del cuadro, muy bella, en la que el artista muestra su gran dominio de la luz y su perfección técnica, que se aprecia en puntos difíciles, como las manos o los pies, induce a pensar que las alas, las ligaduras, la bandera, son metáforas, mientras que la fuerza física y mental y la frustración del personaje son reales.
La experiencia dice que las banderas no sólo se cuelgan en los mástiles y en los balcones, sino que también hay personas que se envuelven con ellas para protegerse o para seducir y, otras personas, en cambio, se tapan los ojos con ellas, y la cabeza, para que no les entre ningún pensamiento ajeno a la causa.
Óleo sobre tela. 180 x 160 cms. Año 2001
Vicente Torres

3 comentarios:

Enrique Arias Vega dijo...

De acuerdo en todo. Lástima que ya no le dejen donar su magnífica sangre, aunque él no lo sepa.

David W. Phillips dijo...

Que quiere decir eso, explica por favor....

los versos de Ali dijo...



Me gusta como se describe..
Aunque se deja ver el sufrimiento real de la persona humana,
Saludos Vicente