sábado, 1 de agosto de 2020

La fantasía de Pilar Carpio

Tengo la fortuna de poseer una obra, como se ve al pie de la foto, que me dedicó Pilar Carpio. Una artista que tuvo que comprobar, en su día, lo cruel y caprichoso que es el azar. Pero de lo que también va quedando constancia desde entonces es que nada, ni nadie puede quebrar el compromiso de esta mujer con su concepción del arte, ni con sus principios morales.

Sigue fiel a su idea, sin que los gustos cambiantes del mercado le afecten, ni la tentación de acomodarse a lo comercial le haga mella. Tampoco la comentada crueldad del azar le ha hecho desistir de su empeño. Sigue estudiando con todo tipo de materiales ,y produciendo su obra, a la que se puede calificar, sin ambages, como memorable. Compartió estudio con los mejores artistas valencianos de su tiempo, muchos de los cuales fueron compañeros de estudios suyos y es apreciada artísticamente por las mejores firmas de España.

Se ve en la magnífica obra de la foto que no hay en ella asomo de maldad y sí mucho arte. Son sueños limpios los suyos. Si la crueldad del azar no consiguió desviar sus designios artísticos, tampoco consiguió trocarla en mala persona. En el trato con ella, no se le aprecia ni un destello de envidia, ni ningún deseo de perjudicar a nadie, No se le percibe ningún rencor hacia quienes, sin duda, le han fallado, lo cual se deduce, porque nos pasa a todos, dado que de eso no habla y yo tampoco le pregunto. Me limito a observar el detalle en el catálogo de su extensa obra y en la serenidad que transmite su persona.

Puede decirse de ella, sin faltar a la verdad en ningún momento, como es moda en estos tiempos que corren, que domina todas las modalidades del dibujo y la escultura, madera, barro, cerámica, hierro, papel…

Aunque desde hace tiempo vive en Madrid, en su obra siempre está presente el espíritu de Valencia. No la parte chabacana o pueblerina de Valencia, sino lo más sublime y elegante, la seda, la esencia misma. Aunque en un dibujo o en una escultura no haya seda, son tan pulcras y elegantes sus formas que evocan la seda, los vestidos de las falleras. Esa propensión a soñar a lo grande y a disfrutar de la vida.

Todo eso está en la obra de Pilar.


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