domingo, 24 de marzo de 2013

La utilidad de los enemigos

Un enemigo útil es aquel que te dice una verdad que los amigos callan por no molestar y porque saben que ellos también tienen sus cosas.
Uno recibe el “elogio”, recapacita y dice “anda, pues si es verdad” y trata de corregir. Por supuesto que le interesa conservar ese enemigo. Quien no tiene enemigos no es nadie y si los que tiene sirven para algo, miel sobre hojuelas.
Hay otros que no sirven para nada. Lo único que pretenden es hacer daño, molestar, incordiar, etc. No hay que hacerles demasiado caso y tampoco es menester tratar de conservarlos. A los de esta especie nunca se los quita uno de encima. Aparecen cuando menos se los espera, como si estuvieran emboscados, de modo que aunque parezca que no están, no hay que confiarse. Estas personas que demuestran su mala índole me hacen recordar a Rosa Chacel, que decía que quienes lo ven, aunque no lo sufran, ya están “informados”.
Cabe hacer otra cosa con ellos y esta es fundamental, pues consiste en desactivarlos, quitarles todo el poder que puedan tener sobre nosotros, cosa que se logra no pensando en ellos, mandándolos al reino del olvido.
Lo fundamental en estas personas que buscan hacer daño es el odio. Por tanto quien les odia empieza a parecérseles. Querer vengarse es comenzar a ser igual. Conviene dejar de lado esa vía. Decía Marco Aurelio que el mejor modo de vengarse de alguien consiste en no parecérsele. Vencerle ya entra en el campo de la utopía. Contagiar la bondad a un bellaco es complicado. Teóricamente debe de ser posible, pero en la práctica es raro.
Los actos altruistas, a menudo, no los saben apreciar quienes son beneficiarios de ellos o quienes trabajan en un sector que los necesita para funcionar. De modo que esperar que contagien a algún elemento de esos es un poco ilusorio.
Hay que tener en cuenta que además de los enemigos personales están los enemigos de la sociedad.

3 comentarios:

Antonio Domínguez dijo...

ME GUSTA

Juan Luis Calbarro dijo...

Muy acertado.

Dra. Sandra Isabel Correa Leon dijo...

Muchas gracias Vicente... De mi abuela aprendi que "cuando la voz de un enemigo te acusa, el silencio de un amigo te condena". Lo que nos compartes, es la otra cara: la UTILIDAD de los enemigos, lo cual, tambien, es muy importante. Saludos cordiales AMIGO...