domingo, 15 de febrero de 2015

Elogio de la sabiduría

Al leer el título cualquiera pensará pues claro que la sabiduría es loable, ¡faltaría más! Sin embargo, las cosas no son tan fáciles. La sabiduría es como un objeto precioso puesto en un escaparate que todos alaban al pasar y casi nadie compra.
Hay dos detalles a tener en cuenta. La sabiduría llevó a Sócrates a morir antes de hora. La sabiduría no sirve para ganar dinero. Es más, las personas sabias dan al dinero exactamente el valor que tiene, ni menos, ni más.
Hace años, en un lugar repleto de personas de alto C.I. dije que la función de la inteligencia es buscar la sabiduría. ¡A mí no me interesa la sabiduría para nada!, me contestó alguien. Contra lo que pueda parecer, no es una respuesta aislada. Nadie le contestó. Pero es que en el devenir de los días he seguido los pasos de personas muy talentosas; pero en muchos de los casos, de sus escritos o discursos no se deduce que les importe mucho la sabiduría. Les importa el brillo de lo que hacen, para impresionar a la audiencia y, sobre todo, que les paguen bien por lo que hacen.
Quizá haya más personas sabias de las que yo veo, pero el asunto no estriba tanto en el número de sabios del mundo, sino en el interés que despierta la sabiduría en el común de las gentes.
Tampoco parece que sea indispensable tener una gran inteligencia para conseguir la sabiduría, sino que lo importante sea desearla. Quizá hubiera mucha más en otros tiempos, cuando la vida contemplativa estaba más en boga. Tiempos en que los pastores abundaban y los labriegos, tras su dura jornada laboral, buscaban un sentido a la vida, alguna explicación para las penurias que se veían obligados a pasar.
Quizá ahora sea más fácil para mucha gente ganar más dinero del que se necesita, y como consecuencia el vil metal ha pasado a estar en el centro de casi todos los pensamientos.

4 comentarios:

Dra.Sandra Isabel Correa León-ABOGADA dijo...

Excelente contenido mi querido Vicente. La sabiduría, nos permite ver sin juzgar, hablar sin ofender, observar sin despreciar, en suma, comprender, estadio mayor al de sólo justificar, o al de sólo juzgar. Concluyo, la sabiduría es producto de la propia observación. Un cálido y sabio abrazo amigo, desde Quito-Ecuador. Gracias por tu sabiduría=savia de vivir en plenitud

Dra.Sandra Isabel Correa León-ABOGADA dijo...

Excelente contenido mi querido Vicente. La sabiduría, nos permite ver sin juzgar, hablar sin ofender, observar sin despreciar, en suma, comprender, estadio mayor al de sólo justificar, o al de sólo juzgar. Concluyo, la sabiduría es producto de la propia observación. Un cálido y sabio abrazo amigo, desde Quito-Ecuador. Gracias por tu sabiduría=savia de vivir en plenitud

Claudio Salinas dijo...

Excelente reflexión. Salud y paz.

Claudio Salinas dijo...

Excelente reflexión. Salud y paz.