viernes, 11 de marzo de 2016

La vida imaginada

No era nada agradable la vida que tenía que vivir Cervantes, cosa que él combatía recurriendo a la ficción, que le permitía instalarse en un mundo imaginario. Pero sabía distinguir realidad de fantasía, cosa que ennoblece.
Mucha otra gente se instala también en un mundo irreal, pero es por miedo. Una persona, ante la inmensidad del universo, apenas es un puntito insignificante. Esta realidad produce vértigo, por lo que son multitud quienes se refugian en un mundo ilusorio, pero tomándolo por real. Observan las cosas y las interpretan del modo que mejor se les acomoda. Se refugian en religiones, nacionalismos, sectas, grupos de amigos, del mismo modo en que nuestros antepasados se metían en cuevas y encendían fogatas que les daban calor y seguridad. Uno de los problemas que presenta esta actitud es que el ser humano está abocado a dar premios y castigos, puesto que el hecho de vivir impone la condición de juzgar. Y los premios y castigos que dan las personas que viven ajenas a la realidad no pueden ser sino arbitrarios. Quien teme ver las cosas tal y como son, por lógica, también es refractario a la justicia. Quizá esto explique que haya jueces prepotentes. La prepotencia siempre es injusta, por tanto, que un juez sea prepotente es el colmo. Abundan.
Estas personas que temen ver las cosas como son echan la culpa de cualquier cosa que les afecte a quien no tiene ninguna, y quizá no sólo esto, sino que se da el caso muchas veces que merece el agradecimiento.
Esta realidad ha venido a ser revalidada por la ciencia, puesto que ha determinado que la función del cerebro no es la de analizar la realidad, sino ayudar a su dueño a sobrevivir. Por tanto, si necesita edulcorar las cosas, lo hace.
Cuestión distinta será cuando la Humanidad se enfrente al verdadero problema, al ver amenazada la supervivencia como especie, en cuyo momento no le quedará más remedio que centrarse en la búsqueda de la justicia.

1 comentario:

PEDRO GPINTO dijo...

Me viene de inmediato a la cabeza qué sea eso del método científico. Si no ha cambiado mucho desde que lo estudiaba, debe comprender:

a - observación
b - proposición (o tesis)
c - verificación (experimentación repetida)
d - conclusión

Pero ello requiere pensar, querido Vicente.

Poca gente piensa. Y unos pocos se benefician de ello.